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Aunque la mayoría de problemas para dormir están relacionados con el plano psicológico también existen enfermedades orgánicas que te roban el sueño.

El sueño ocupa una parte importante de nuestra vida y es por algo. Dormir por la noche las horas necesarias (entre seis y siete, apuntan estudios recientes) tiene efectos positivos para la salud. Por ejemplo: ayuda a perder peso, fortalece el sistema inmunitario (más defensas, por tanto, menos riesgo de infecciones), protege el corazón, reduce el estrés y la depresión, mejora la memoria y aumenta la creatividad.                                  

¿Qué pasa entonces cuando no logramos dormir bien? El organismo se resiente a todos los niveles.

Aunque la mayoría de problemas para dormir están relacionados con el plano psicológico (preocupaciones, mala gestión de las emociones, estrés, ansiedad, depresión…), también existen enfermedades que te roban el sueño. ¿Las conoces?

El síndrome de las piernas inquietas

Se trata de una alteración del sistema nervioso que se manifiesta principalmente por la noche y quienes la padecen experimentan hormigueo, dolor, quemazón y sensación de frío en las piernas. Estas sensaciones son tan molestas que generan una necesidad imperiosa de mover las piernas, o incluso, de levantarse de la cama para andar. Afecta al 15% de la población, fundamentalmente mujeres.  Los neurólogos y los fisioterapeutas son los profesionales que pueden ayudar a controlar esta enfermedad.

Apnea del sueño

Es la obstrucción de las vías respiratorias que ocurre durante unos segundos mientras dormimos. En los casos más graves pueden repetirse más de 30 veces a la hora y permanecer hasta un minuto sin respirar. Las personas con apnea obstructiva del sueño suelen roncar muy fuerte, por lo que si duermen acompañados, la otra persona tampoco puede dormir bien. La apnea del sueño  provoca una gran somnolencia diurna, fatiga y agrava las patologías respiratorias y cardiovasculares. Dependiendo de la causa de la apnea y de las enfermedades asociadas el tratamiento puede variar desde una pérdida de peso, un dispositivo (CPAP) que mediante una mascarilla proporciona aire a presión en la nariz para evitar la obstrucción de la vía aérea hasta la cirugía.

Problemas estomacales

El reflujo gastroesofágico y el ardor de estómago suelen ser los problemas digestivos que más alteran el sueño ya que sus síntomas empeoran cuando nos tumbamos. Para evitar esta situación los expertos aconsejan realizar una cena ligera al menos un par de horas antes de meterse en la cama. En cuanto a la dieta, conviene evitar los cítricos, el tomate y los estimulantes. Y ya en la cama, coloca dos almohadas para mantener el cuerpo un poco incorporado.

Sudores nocturnos

La llegada de la menopausia viene acompañada de los temidos sudores que no solo aparecen de día, sino que por la noche pueden incluso llegar a despertarte. Los sofocos de la menopausia afectan a una de cada tres mujeres y pueden tratarse con fitoterapia, es decir, a base de extractos de plantas medicinales; o bien con medicamentos. En este último caso, siempre bajo la supervisión de un médico. No obstante, hay otras patologías que provocan sudoración nocturna como la diabetes, la hipertensión, las infecciones y algunos tipos de cáncer.

Síndrome del atracón nocturno

Una alteración de la alimentación que hace que quienes la padecen no puedan pasar una noche “sin vaciar la nevera”. El desorden al realizar las comidas durante el día (comer poco, saltarse alguna comida…) conlleva que por la noche se tenga mucha hambre y sea imposible conciliar el sueño sin comer en abundancia. Hay que repartir la ingesta de calorías durante todo el día, y en estos casos, que la comida principal, por llamarlo de alguna manera, se hace a media noche, el riesgo de obesidad aumenta alarmantemente. Tener que levantarse durante la noche para comer una o varias veces ocasiona insomnio. Además, debido a los cambios en el reloj biológico, estas personas se muestran malhumoradas e irritables durante el día.

 

Imma Hernández

Imma Hernández

Soy Licenciada en Periodismo y desde hace 15 años me dedico a la comunicación médica. Durante 9 años y medio estuve como redactora jefe en MedicinaTV.com realizando contenidos escritos y audiovisuales tanto especializados -para profesionales sanitarios- como más divulgativos, para público general. Después, me incorporé como content curator a ClinicPoint, una plataforma online líder en la venta de servicios de medicina privada en España. Y más adelante a la agencia de comunicación Innuo, especializada en salud y nuevas tecnologías, desarrollando estrategias y proyectos de comunicación online. Actualmente trabajo como periodista en la Dirección de Comunicación del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y colaboro con distintas webs de salud.

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