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Published: 30 diciembre, 2019

CAMBIOS DE RESIDENCIA PARA PAGAR MENOS IMPUESTOS DE PATRIMONIO Y DE SUCESIONES

“Me voy a vivir a Madrid para no pagar Impuesto de Sucesiones ni Impuesto del Patrimonio”.

Esta es la frase que una y otra vez se oye cada vez que informas a una persona de lo que tendrán que pagar sus herederos por su herencia, o lo que tienen que pagar cada año por el Impuesto de Patrimonio. Y no es para menos.

El sistema de finanzas del Estado Español permite a la Comunidades Autónomas (CCAA) gestionar una serie de impuestos (Impuesto de Sucesiones, Impuesto sobre el Patrimonio), cobrar parte de algunos impuestos estatales (Impuesto sobre la Renta) e incluso regular partes del impuesto tan fundamentales como las reducciones. De esta manera, si bien las CCAA no pueden eliminar un impuesto (porque es estatal), lo que sí pueden es aplicar unas reducciones, que pueden llegar incluso a anularlo en su totalidad (o dejar un pago insignificante tan sólo a meros efectos de control y estadísticos).

Este es el caso del Impuesto de Sucesiones y el del Patrimonio. Así, podemos encontrarnos que morirse en una Comunidad puede costar mucho dinero (Asturias) y en cambio, en otras, podemos salir indemnes (Madrid). Este agravio entre Comunidades, nada deseable, ha originado unos movimientos migratorios de contribuyentes, por el mero hecho de ver reducida su factura fiscal.

Pero una cosa es irse a vivir “de verdad” a otra Comunidad Autónoma y la otra es hacer un “montaje” para simular que se vive en esa CA de baja tributación, cuando la realidad es que no ha habido desplazamiento físico alguno. En este último caso, la Agencia Tributaria (Estatal o autonómica) ha puesto el punto de mira efectuando comprobaciones para desbaratar esta argucia, que lo único que pretende es defraudar al fisco.

¿Cómo defendemos nuestro cambio de residencia?

Veamos pues, cuáles son los puntos principales para que podamos defender nuestro cambio de residencia y pagar los impuestos en función de la nueva CA donde residimos:

Primero.- No podremos aplicar la tributación de la nueva CA hasta que haya transcurrido un número de días que representen más de la mitad de los últimos cinco años. Es decir, cuando llevemos más de dos años y medio residiendo ininterrumpidamente (no tienen importancia las salidas esporádicas por motivos de viaje, trabajo, etc.). A partir de esa fecha podremos considerarnos residentes de esa CA a efectos tributarios, pero no antes. Si nos vamos a Madrid a residir, durante los dos años y medio primeros deberemos tributar por el Impuesto de Patrimonio correspondiente a la CA de origen y si fallecemos tributarán igualmente nuestros herederos por la CA de origen. Esta medida pretende consolidar la residencia efectiva y no que una mera permanencia de unos meses pudiera ser motivo para cambiar de tributación.

Segundo.- El cambio de residencia ha de ser efectivo. Hemos de ir a vivir a esa nueva CA e instalarnos en ella. Por lo tanto, deberemos empadronarnos en el Ayuntamiento correspondiente, presentar las declaraciones de renta en esa CA, tener un piso donde justificar que vivimos (escritura de compra, contrato de alquiler, etc), tener nuestra cuenta bancaria operativa en nuestra nueva ciudad y no estaría de más guardar justificantes de una residencia efectiva, como facturas de restaurantes, suscripción del gimnasio, cargo de tarjetas de crédito en establecimientos del lugar, etc. Es decir, poder justificar que se reside “de verdad” en un lugar determinado.

Tercero.- La gente se empeña en defender su residencia en un determinado lugar a base de justificantes y pruebas de las que hasta ahora hemos comentado. Pero hay algo más importante: no es tanto demostrar que se vive en esa ciudad. Lo importante es poder justificar que NO se vive en un determinado lugar. Es decir que realmente me he ido de un determinado lugar, que es lo que la Administración pretenderá demostrar para que pague ahí los impuestos. Y por aquí han fallado muchos deportistas, artistas y demás que se han empeñado en demostrar que viven en un lugar determinado y se han olvidado de “borrar” o eliminar al máximo los indicios de que ya no viven donde antes residían. Me refiero a darse de baja del padrón, a no tener pisos “vacíos” que se pueda presuponer que se vive en uno de ellos, evidentemente a no tener familia (sobre todo hijos menores) en la antigua CA y sobre todo, a no tener el núcleo principal de intereses económicos en una determinada CA.

Tendré muy difícil defender que vivo en una CA cuando en la anterior residencia sigo manteniendo todas mis propiedades -incluso vacías- y mucho menos si mi familia sigue residiendo en ella. Y ya no digamos si mis hijos siguen escolarizados en la anterior CCAA.

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