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Published: 4 abril, 2019

¿Cómo fortalecer el suelo pélvico?

La primera señal de debilitamiento del suelo pélvico son las pérdidas de orina.

Seguro que has oído hablar del suelo pélvico o de la musculatura pélvica pero quizás no estés segura de la zona a la que nos referimos. Es muy sencillo: cuando vayas a hacer pipí intenta cortar voluntariamente el chorro de orina varias veces hasta que seas consciente del conjunto de músculos que estás moviendo. Ese es el suelo pélvico. Recuérdalo, porque lo necesitarás cuando te pongas a practicar los ejercicios que hoy te traemos.

La función de esta musculatura y de los ligamentos ubicados en la parte más baja de la pelvis es sostener los órganos pélvicos (útero, vejiga y recto) en la posición correcta para asegurar su buen funcionamiento.

La primera señal de debilitamiento del suelo pélvico son las pérdidas de orina. Pero si no le pones remedio puede ir a más: Incontinencia urinaria en distintos grados, prolapso o descenso del útero o de la vejiga, dolor lumbar y disfunciones sexuales.

Aunque nunca es demasiado pronto para preocuparse por el suelo pélvico, si no lo habías hecho hasta ahora ¡no esperes más, es el momento de fortalecer tu suelo pélvico!

Y es que cuando se trata de la salud, más vale prevenir que curar, así que te proponemos desde los clásicos y efectivos ejercicios de Kegel hasta las bolas chinas como herramientas para fortalecer tu suelo pélvico.

Ejercicios de Kegel

Ahora que ya estás familiarizada con los músculos que forman tu suelo pélvico, es hora de ponerte en marcha con los ejercicios de Kegel.

Si estás de pie:

  • Contrae los músculos del suelo pélvico durante 5 segundos y luego los relajas otros 5 segundos. Mantén una respiración suave. Repítelo 10 veces.
  • Durante 2 o 3 minutos contrae y relaja la musculatura todo lo rápido que puedas.
  • Piensa que estás en un ascensor que sube despacio. Haz lo mismo con tu suelo pélvico, contráelo lentamente.

Si estás sentada:

  • Separa tu espalda del respaldo de la silla y con los pies completamente apoyados en el suelo, nota los huesos isquiones (los huesos situados bajo los glúteos) apoyados en la silla.
  • Sin mover el tronco, inclina la pelvis hacia adelante para apoyar en la silla la zona vaginal. Notarás que se curva la espalda hacia delante.
  • Durante 10 segundos, contrae los músculos como si estuvieras sentada sobre: una canica y quisieras levantarla o como si te aguantaras el pipí.
  • Descansa y repítelo 10 veces.

Lo más importante es la constancia, un sobreesfuerzo puede resultar contraproducente, así que, no te obsesiones.

Si quieres más información sobre qué son los ejercicios Kegel y cómo realizarlos, puedes ver el siguiente vídeo:

Las bolas chinas y otros “juguetes sexuales”

Inicialmente, las bolas chinas fueron concebidas como un juguete sexual, pero al poco tiempo y observando sus beneficios, los ginecólogos empezaron a recomendarlas para recuperar el suelo pélvico.

Son dos bolas, una dentro de otra. La bola interior es metálica y vibra con el movimiento. Así que cuando vas andando o corriendo la vibración hace que tu cuerpo contraiga la musculatura pélvica para evitar que se caigan. Las hay de distintos tamaños.

Cada vez más empresas quieran invertir en crear dispositivos que faciliten y motiven a la mujer a conocer y trabajar la musculatura del suelo pélvico como las pesas o los conos vaginales, pero antes de utilizar cualquiera de estos dispositivos te recomendamos que acudas a un fisioterapeuta experto.

El suelo pélvico y el sexo

Si la musculatura del suelo pélvico está bien tonificada, disfrutarás más del sexo porque aumenta la lubricación, la elasticidad y la sensibilidad de la vagina ya que la circulación también es mejor en las paredes vaginales. Todo esto facilita que la excitación se alcance más rápidamente y los orgasmos sean mejores.

Por otro lado, practicar sexo también ayuda a fortalecer el suelo pélvico, especialmente las posturas de la amazona, el perrito o la hamaca.

Ejercitar los músculos del suelo pélvico ayuda a cerrar el orificio vaginal mejorando así el contacto con el pene durante la relación sexual. Todo ello contribuirá a que tanto la mujer como el hombre ganen sensibilidad y las relaciones sean más placenteras.

 

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