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Published: 15 enero, 2021

Consejos para identificar y prevenir la desnutrición en personas mayores

Una buena nutrición es esencial para la salud y bienestar general, sin embargo, es muy común en adultos mayores padecer algún tipo de desnutrición sin que sean consciente de ello. Hoy os traemos una serie de pautas a seguir para aprender a identificar los signos y riesgos de la desnutrición y cómo cambiar los malos hábitos en la alimentación.

¿Qué causas pueden originar desnutrición?

Lo normal es pensar que las causas de la desnutrición se deben a una mala dieta carente de nutrientes, pero lo cierto es que pueden provenir de una serie de problemas físicos, sociales y psicológicos. Estas son algunas de las causas principales a tener en cuenta:

  • Cambios normales debido a la edad. El gusto, el olfato, el gusto...generalmente disminuyen con la edad afectando a los hábitos alimenticios.
  • Deterioro de la capacidad para comer. La dificultad para tragar y masticar o la mala salud dental se acentúan.
  • Enfermedades. La inflamación producida por determinadas enfermedades puede generar falta de apetito y cambios en la forma en que el cuerpo procesa los nutrientes.
  • Medicamentos. Algunos medicamentos pueden afectar en el apetito, generar molestias estomacales o afectar a la absorción de los nutrientes.
  • Restricciones en las dietas. Las restricciones dietéticas como la reducción de sal, grasa o azúcar pueden contribuir también a una mala alimentación.
  • Menor vida social. Es posible que la soledad que padecen algunos mayores les produzca falta de interés en cocinar y comer.
  • Depresión. La soledad, la mala salud, reducción de movilidad... son causas que pueden generar mal estar y falta de apetito.

 

¿Qué tipos de problemas puede  causar la desnutrición?

Lo primero que debemos saber es que una mala alimentación puede generar problemas de salud tales como:

  • Un sistema inmunológico débil que promueve el riesgo de coger infecciones.
  • Disminución de la masa muscular y ósea, esto puede derivar en aumento de las caídas y agravamiento de fracturas.
  • Mayor riesgo de hospitalización.

¿Cómo cuidar y prevenir la malnutrición?

Como hijo/a o cuidador de una adulto mayor, puedes ayudar y hacer seguimiento de su salud nutricional. Para ello, deberás tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Controlar el peso. Mantén un registro semanal y anota los cambios. Fijarte en si la ropa le queda más holgada de lo normal o no puede ser otro indicador a tener en cuenta como referencia.
  • Seguimiento de la toma de medicamentos. Lleva un registro de todos los medicamentos, sus dosis y los horarios. Sobre todo cuando son nuevos, estos pueden provocar efectos secundarios que afecten a su nutrición.
  • Observa sus rutinas. Estar presente en las horas puntas de las comidas, observar sus hábitos alimenticios y anotar qué come y en qué cantidades puede ayudarnos ver si mantiene una buena dieta nutricional.
  • Planea las comidas. Teniendo en cuenta su dieta actual, haz un plan para la lista de la compra y platos de comidas saludables. Anticipa y organiza un plan de comida semanal donde los platos seleccionados tengan el aporte necesario de nutrientes.
  • Convierte el momento de la comida en visitas. Pásate de visita durante las horas de la comida o invita al adulto a tu casa a comer con cierta frecuencia. Esto fomentará y subirá el ánimo de la persona ayudándola a crear apetito por la comida.

 

¿Como mejorar la nutrición?

Hay múltiples formas de ayudar a un adulto mayor a mantener unos hábitos saludables y una buena diera a la hora de las comidas.  Estos son algunos de los aportes que los alimentos deben llevar con regularidad:

  • Alimentos rico en nutrientes. Frutas, vegetales frescos, cereales integrables ricos en fibra, pescados y carnes sin grasa son los alimentos que deben primordiar en sus comidas.
  • Suplementos alimenticios. Tomar bebidas nutritivas que ayuden con al ingesta necesaria de calorías. También puedes agregar claras de huevo o suero en polvo a las comidas.
  • Especias aromáticas. Usar múltiples especias y plantas aromáticas para añadir sabor a las comidas sin necesidad de incrementar la ingesta de sal puede ayudar en gran medida a generar un mayor apetito.
  • Vitaminas y minerales. Acudir a un médico o nutricionista para hacer un chequeo cada cierto tiempo y valorar si está tomando la ingesta adecuada de minerales y vitaminas para determinar si es necesario la toma de complementos vitamínicos entre otros.

 

 

 

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