Carrito

Hoy resolveremos la eterna duda de si donar en vida o esperar a la herencia. Frecuentemente los padres consultan sobre si es más conveniente hacer regalos a los hijos en vida o esperar a la herencia. Y la contestación, a mi parecer, sigue siendo clara y rotunda: A los hijos, en vida, ni agua.

Maticemos: cierto es que a un hijo se lo darías todo en caso de necesidad, pero si no la hay, no es conveniente traspasarles bienes en vida. Una cosa es hacerles regalos de pequeñas cantidades de dinero, que siempre les va bien, pero otra muy diferente es cambiar de nombre los inmuebles poniéndolos a nombre de ellos.

Los motivos de esta rotunda contestación son dos:

Primero: la seguridad de los bienes

Nuestros hijos probablemente se divorcien o se separen. Lo dicen las estadísticas: dos de cada tres matrimonios acaban rompiéndose. Y no se pueden ni imaginar los movimientos patrimoniales que se producen con motivo de las rupturas matrimoniales. Tras los procesos de divorcio muchos cónyuges tienen que ceder el inmueble al otro cónyuge, bien con motivo del pago de una prestación económica, bien porque se otorga el uso del inmueble a aquel cónyuge con el que se quedan los hijos menores conviviendo. Pero la realidad es que uno de ellos pierde un inmueble que poseía. La conclusión parece clara, todo aquello que no le hayamos dado, no podrá perderlo. Imaginemos que en vez de haberle regalado el piso al hijo, se lo hubiéramos alquilado. Evidentemente ese piso no se perdería.

También los hijos están sometidos a riesgos económicos que, naturalmente, los padres ya no. Los hijos son emprendedores, invierten en negocios, inician actividades, piden hipotecas, compran pisos, etc. Todas estas actividades son potencialmente peligrosas y pueden llevar a situaciones en las que se pierda el patrimonio. Si el negocio va mal, si el hijo es despedido, si no se puede pagar la hipoteca, si no se puede devolver el dinero pedido…… Ante este tipo de situaciones se puede llegar a perder el inmueble con motivo de un proceso judicial por impago. Y nuevamente la conclusión es la misa: si no le hubiéramos dado el piso, ahora no lo perdería.

Segundo: la cuestión fiscal

El segundo argumento de peso por el cual no es conveniente regalar bienes a los hijos es también muy contundente. Es más caro donar en vida que esperar a la herencia. Nuestros hijos y nosotros pagaremos más impuestos al regalar un determinado bien, que por el contrario si este bien lo reciben por herencia.

Cuando una persona regala un bien en vida se pagan dos impuestos. Por un lado, el Impuesto sobre la Renta, que se produce en la persona que dona. Es un poco difícil de entender, ya que si una persona regala algo, lo extraño es que además tenga un beneficio. Pues así lo considera Hacienda. Es como si vendiera el bien. Si una persona adquirió una casa por 10.000 euros en el año 1.960 y ahora la regala a su hijo, cuando tiene un valor de 100.000 euros, lo que realmente está regalando es algo que vale 100.000 euros, por lo tanto el donante ha ganado 90.000 euros. Es lo que llamamos ganancia patrimonial y por esta diferencia tiene que tributar en su declaración de renta con un 23% aproximadamente de esta diferencia de precios. Esta ganancia que se produce en la herencia también, en el momento de la muerte -la llamada plusvalía del muerto- hace años que no tributa. Por eso este impuesto hay que tenerlo muy en cuenta en las donaciones y no en las herencias.

Por otro lado está el impuesto de donaciones que paga el que recibe el regalo. Siempre es más caro que el impuesto de la herencia, ya que en este último existen unas reducciones generales que no se aplican en las donaciones.

Conclusión, ¿donar en vida o esperar a la herencia?

Salvo casos evidentes de necesidad, no es conveniente regalar bienes a los hijos. No estamos hablando de pequeñas cantidades de dinero o de regalos por cuestión de necesidad. Hacemos referencia a pasar el patrimonio a los hijos en vida o esperar a la herencia. Los hijos están sometidos a más riesgos que los padres. Los procesos de ruptura matrimonial pueden provocar movimientos y pérdida de patrimonio y los problemas económicos pueden hacer perder una propiedad, que previamente ha sido regalada por un padre.

Alejandro Ebrat

Alejandro Ebrat

Nacido en Barcelona el 26 de febrero de 1.958, es licenciado en Derecho. Presidente de la Sección de Derecho Financiero y Tributario del Iltre Colegio de Abogados de Barcelona y Vicepresidente de la Asociación Catalana de Especialistas en Derecho de Sucesiones. Titular de despacho profesional en Barcelona. Profesor de máster en derecho por la UB y el ICAB. Conferenciante asiduo en Colegios y Asociaciones profesionales. Tertuliano en distintos programas televisivos y radiofónicos y a su vez columnista en diarios y revistas de difusión nacional sobre cuestiones asociadas a las herencias y a la tributación. También es autor de múltiples libros.

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