Carrito

Dónde

Un testamento puede hacerse en cualquier lugar del mundo. El testamento que será válido será el último que hayamos hecho. Sin embargo, no parece conveniente irse a Dubai a hacer un testamento, ya que, si fallecemos, este testamento podría quedarse en el olvido. Otra cosa es que hagamos un testamento ante una embajada o consulado español en el extranjero. Éste tendrá la misma fuerza que si ha sido otorgado ante un Notario en España. A través del testamento también podremos establecer qué ley es la que queremos que rija nuestra sucesión (existen determinados supuestos en los que podríamos establecer que nuestra sucesión esté sometida a las leyes francesas, por ejemplo, si nos resultan más convenientes y si se dan una serie de circunstancias).

El lugar más seguro para hacer un testamento es en una notaría. Si no podemos desplazarnos a la notaría, podemos solicitar que el Notario vaya a donde estamos, ya sea nuestro domicilio, una residencia geriátrica, un hospital, etc, pero en este caso tendrá que ser el Notario de la demarcación donde estemos.

Cómo

Con independencia de los tipos de testamentos que se pueden hacer ante casos excepcionales y en según qué Comunidad Autónoma, la forma natural de hacer testamento es ante Notario o bien, escrito de puño y letra en un papel.

Testamento ante notario

Este tipo de testamento es el más común y el que más garantías nos ofrece. Hay dos formas de hacerlo: abierto y cerrado.

Abierto.- Es el testamento que el Notario lee en voz alta delante de la persona que hace el testamento. El Notario analizará la idoneidad de lo que estamos poniendo y podrá aconsejarnos en redactarlo de una u otra forma. Igualmente, el Notario hará un juicio de valor de la capacidad de la persona que está testando, de manera que si no viere capacidad suficiente para hacer el testamento, tendrá que denegar la firma. Y eso es precisamente la garantía del testamento ante Notario y es que éste es aval de que el testador estaba en plenas facultades mentales a la hora de hacer su testamento. Y precisamente ésta, -la falta de capacidad del testador- es la causa principal de la impugnación de los testamentos. Muchos familiares perjudicados en la herencia, intentan impugnar el testamento alegando la falta de capacidad del testador en el momento de hacer su testamento, cosa que es difícil de prosperar ya que se está poniendo en tela de juicio la autorización que hizo el Notario.  Otra de las ventajas de hacer testamento ante Notario es el protocolo. Esto quiere decir que nuestro testamento nunca se perderá, ya que quedará guardado en la Notaria donde lo firmamos o en el protocolo general si pasan los años.

Cerrado. – Actualmente el testamento cerrado se usa muy poco. Este testamento lo redactamos nosotros, en la forma que queramos, lo firmamos y lo metemos en un sobre cerrado y acudimos a la notaría para depositarlo y dejar constancia de que el testamento que hay en el interior del sobre lo hemos hecho nosotros. Las ventajas con el abierto son las mismas, es decir el Notario analizará la capacidad del testador y el testamento no se perderá porque siempre se guardará en el protocolo notarial. La desventaja es que el Notario no podrá aconsejar al testador si lo está haciendo bien o mal, porque desconoce el contenido del interior del sobre. Este tipo de testamento se había utilizado mucho en lo pueblos (dónde probablemente sólo existía una notaria) con el fin de que algún empleado de la notaría no desvelara el contenido del testamento efectuado por un testador  probablemente conocid. Una vez fallecemos, el Notario abre el sobre y redacta el testamento, de acuerdo al contenido del mismo.

Haga ahora una consulta online gratis sobre su herencia

Saber Más

Testamento hecho a mano

Este testamento, que puede realizar cualquier persona en un papel, no es recomendable, porque le faltan las garantías del Notario y el proceso de validación es más costoso. Por eso sólo se aconseja ante casos de riesgo inminente de muerte y de imposibilidad de acudir a una notaría. Se trata de hacer un testamento a mano (no vale en ordenador ni mecanografiado, ni que lo escriba una tercera persona), sin tachaduras, fechado y firmado en todas sus hojas, que de ser más de una deberán estar numeradas. El riesgo más importante es el de la pérdida, ya sea fortuita o voluntaria (imaginemos que, una vez fallecemos, lo abre una persona a la que no le interese su contenido, lo que podría llevarle a su destrucción), o por ejemplo un incendio en la casa donde se guardaba este manuscrito. Para evitar esto es recomendable hacer varias copias y dejarlas en lugares y a herederos distintos. Otro problema es el de su validación, ya que será un juez o un notario, el que tendrá que decir que el testamento es válido (pruebas caligráficas, etc) y los interesados que se consideren perjudicados podrán impugnar este testamento alegando, por ejemplo, falta de capacidad del testador que lo hizo, cosa que tendrá más puntos de prosperar ante la falta de un Notario presente en la redacción del mismo.

¿Quieres hacer una consulta al autor del post?

Alejandro Ebrat

Alejandro Ebrat

Nacido en Barcelona el 26 de febrero de 1.958, es licenciado en Derecho. Presidente de la Sección de Derecho Financiero y Tributario del Iltre Colegio de Abogados de Barcelona y Vicepresidente de la Asociación Catalana de Especialistas en Derecho de Sucesiones. Titular de despacho profesional en Barcelona. Profesor de máster en derecho por la UB y el ICAB. Conferenciante asiduo en Colegios y Asociaciones profesionales. Tertuliano en distintos programas televisivos y radiofónicos y a su vez columnista en diarios y revistas de difusión nacional sobre cuestiones asociadas a las herencias y a la tributación. También es autor de múltiples libros.

Leave a Reply