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Published: 29 noviembre, 2019

ICTUS, PRIMERA CAUSA DE DISCAPACIDAD EN ESPAÑA

En la última década, los ictus han aumentado más de un 20% y se espera que sigan subiendo al mismo ritmo los próximos años, al mismo tiempo que se reduce la edad de las personas que lo sufren. Por este motivo, los ictus se han convertido en la primera causa de discapacidad en España, tanto entre hombres como entre mujeres, y la primera causa de muerte en mujeres.

¿Qué es un ictus y cómo evitarlo?

Pero, ¿qué es en realidad un ictus? Se trata de una obstrucción de la circulación sanguínea que puede producir falta de riego y conducir a un ictus isquémico; o bien que puede producir una ruptura del vaso sanguíneo, dando lugar a una hemorragia llamada ictus hemorrágico. En ambos casos se producen importantes daños cerebrales, llegando incluso a la muerte.

La parte positiva de esta grave enfermedad es que el 80% de los factores de riesgo que pueden producir un ictus son controlables gracias a una vida sana. Estamos hablando, por ejemplo, de factores como la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol o el consumo de tabaco y alcohol.

Tampoco debemos perder de vista que el 30% de personas que han sufrido un ictus es probable que vuelvan a sufrir otro con el tiempo. Por este motivo, no solo la prevención es necesaria, también el cuidado y el seguimiento en todas las fases que viven los pacientes de ictus.

La primera de ellas es un estadio agudo, justo cuando se acaba de sufrir el ictus. En segundo lugar, llega un estadio postagudo, cuando están en plena recuperación; y finalmente, un estadio crónico, cuando toca pensar en el control de las repeticiones.

Actualmente, nuestro sistema de salud está muy focalizado en los tratamientos durante la fase aguda, pero para garantizar la buena rehabilitación y la plena calidad de vida de los pacientes de ictus, es necesario no dejar de trabajar en las fases postaguda y crónica.

Así pues, la toma de consciencia y la prevención son factores clave para evitar todos los casos posibles. Y gracias a los avances médicos, a día de hoy, el índice de mortalidad se sitúa tan solo en una de cada nueve personas.

Síntomas

En general, los ictus son de inicio súbito y de rápido desarrollo, y causan una lesión cerebral en minutos (ictus establecido). Con menos frecuencia, un ictus puede ir empeorando a lo largo de horas, incluso durante uno o dos días, a medida que se va necrosando un área cada vez mayor de tejido cerebral (ictus en evolución). Por lo general, esta progresión suele interrumpirse, aunque no siempre, dando paso a períodos de estabilidad en que el área de tejido necrosado deja de crecer de forma transitoria o en los que se observa cierta mejoría.

En función del área del cerebro afectada pueden producirse muchos síntomas diferentes.

  • Adormecimiento o debilidad repentina en la cara, el brazo o una pierna, especialmente en uno de los lados del cuerpo.
  • Confusión repentina, dificultad para hablar o para entender.
  • Repentina dificultad para andar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación.
  • Problemas repentinos para ver en uno o los dos ojos.
  • Dolor de cabeza repentino sin que se conozca la causa.

Cuando el ictus afecta a la región izquierda del cerebro, la parte afectada será la derecha del cuerpo (y la izquierda de la cara) y se podrán dar alguno o todos los síntomas siguientes:

  • Parálisis del lado derecho del cuerpo.
  • Problemas del habla o del lenguaje.
  • Estilo de comportamiento cauto, ralentizado.
  • Pérdida de memoria. 

Si por el contrario, la parte afectada es la región derecha del cerebro, será la parte izquierda del cuerpo la que tendrá problemas:

  • Parálisis del lado izquierdo del cuerpo.
  • Problemas en la visión.
  • Comportamiento inquisitivo, acelerado.
  • Pérdida de memoria.

Se han desarrollado algunas formas de saber cuándo una persona va a sufrir un ictus. Entre ellas, se encuentra, por ejemplo, la escala Cincinnati, que consiste en tres comprobaciones:

  • Asimetría facial: Se hace sonreír al paciente para comprobar si ambos lados de la cara se mueven de forma simétrica. En caso anormal, un lado mostraría deficiencias para moverse.
  • Fuerza en los brazos: Se indica al paciente que estire los brazos durante 10 segundos. En caso anormal, uno de los brazos no se mueve o cae respecto al otro.
  • Lenguaje: Se indica al paciente que hable. En caso anormal, arrastra las palabras, tiene problemas para hablar o no habla.

Si alguna de estas tres comprobaciones obtiene el resultado anormal, cabe la posibilidad de que el paciente vaya a sufrir un ictus.

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