hello world!
Published: 18 marzo, 2019

Dirección por valores, las personas en el centro

En un mundo y un mercado que evoluciona a una velocidad de vértigo, donde los cambios se producen cada vez en un espacio de tiempo menor y donde caducan por ineficaces paradigmas del management que parecían intocables, emerge y se impone con fuerza el modelo de Dirección por Valores, en el que las Personas están en el centro de la gestión.

Uno de estos paradigmas de gestión absolutamente caduco, es el del Manager que se comporta en la empresa de manera diferente a como lo hace en su vida social. Es el Manager que cada mañana se viste con el disfraz de “autómata”, el que le hace comportarse de manera mecánica con autoridad, distancia, superioridad y arrogancia, tratando a la gente como un batallón de robots de quienes sólo preocupa que alcancen sus resultados.

Al final de la jornada, el anticuado Manager cuelga su ridículo y rancio disfraz y muestra su cara amable, la que le permite tener un reconocimiento social y participar de sus grupos de interés, comportándose de manera diferente de día y de noche.

En su vida social esa misma persona lo tiene muy claro y para alcanzar sus objetivos  (correr una prueba atlética de media distancia, asistir a un concierto de su grupo favorito, realizar un viaje o disfrutar de una buena mesa) se alinea con la gente que conecta por afinidades e intereses, para entre todos alcanzar el común objetivo. Con la participación de todos y esta conexión empática, la experiencia se amplifica dejando un grato recuerdo en todos ellos.

Entonces uno se pregunta ¿por qué en la vida profesional ese Manager se comporta de diferente manera y se empeña en vestir el ridículo disfraz?

Viendo el resultado amplificado en experiencias de tipo social, sería lógico pensar que en la empresa, se comportara exactamente igual. ¿Qué es lo que cambia? El objetivo. Uno es empresarial, el otro lúdico. Es sencillo. Con un objetivo claro, el Manager debería identificar lo que une a su equipo, lo que conecta a sus miembros, lo que les mueve e ir juntos con determinación a conseguirlo de manera colaborativa. Esa es la responsabilidad del Manager. Alinear al equipo como Personas que son, para luego alcanzar el resultado. ¿Por qué no se hace? ¿Por miedo? ¿Por inseguridad? ¿Por sentirse alguien superior? ¿Por no querer escuchar? Muchas serán supongo las causas, pero el denominador común creo que es la falta de humildad.

¿Cómo podemos alinear al equipo por Valores?

Identificando y consensuando de manera participativa aquellos Valores que especialmente nos identifican como equipo, alineados con los de nuestra Organización, para acercarnos a nuestro mercado con una propuesta de valor diferente y única, la nuestra y poniéndolos en el centro de nuestra actuación. Ello nos permite trabajar conectados, alineados, sintonizados, empatizar para dar lo mejor de nosotros. Esa es la responsabilidad del Manager, ponerse al servicio del equipo para sacar lo mejor de cada uno.

Y es evidente también, que los Seniors atesoran una experiencia fundamental en todo este tema, ya que acumulan vivencias como Managers, acumulan aprendizaje de los errores y saben cómo aplicar modelos en los que los Valores sean la pieza central que articula el trabajo en equipo. Es necesario que ello lo trasladen a los Managers más jóvenes.

Si el equipo además de Talento, está conectado por Valores, por afinidades, por principios, sin duda su resultado es exponencial, la Pasión desborda al Talento, surge la empatía, se transmite a los clientes, se maximiza la experiencia, y en definitiva se consiguen resultados extraordinarios.

Conclusión

El valor diferencial de un Manager hoy radica en ser capaz de Dirigir por Valores, poner en el centro a las Personas, preocuparse de ellas, cuidar de ellas, conectar con ellas, reconocerlas y ser agradecido.

 

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