Carrito

Desde hace más de una década veníamos diciendo que los teléfonos móviles habían sustituido las conversaciones en persona, el quedar con los amigos para tomar un café y hablar mirándonos a los ojos… Es más, ya en los últimos años que incluso ni siquiera usábamos el móvil para hacer llamadas, todo eran whatsapp’s, notas de voz… ¿Qué ha pasado en la nueva rutina con las nuevas tecnologías y la COVID-19?

Pues, benditas nuevas tecnologías, que han permitido que confinados en nuestras casas durante más de 3 meses hayamos podido seguir viendo y hablando con nuestros familiares y que los mayores que vivían en residencias y aquellas personas que han estado ingresadas en los hospitales hayan podido seguir estando en contacto con sus seres queridos. 

Sin ninguna duda, los móviles y las tablets nos han salvado de la soledad que acompaña a la COVID-19. Especialmente, entre el colectivo más vulnerable al contagio del coronavirus, los seniors.

Las nuevas aplicaciones para videoconferencias han llegado para quedars, para integrarse en la nueva rutina. ¿Cuántos de vosotros habíais oído hablar de Zoom, GoToMeeting, Livestorm, Jitsi, BlueJeans o MicrosoftTeams, por ejemplo? Han aflorado multitud de plataformas para videoconferencias y streaming, gratuitas y muy sencillas de utilizar que tanto se pueden aplicar en el entorno laboral para facilitar el teletrabajo, como para montar una quedada virtual con amigos. 

El teletrabajo sí funciona

Antes de la pandemia de COVID-19 el teletrabajo estaba ganando terreno en nuestra sociedad, especialmente entre multinacionales que siempre suelen ir un paso por delante en cuanto a conciliación familiar. Con la llegada del coronavirus muchas empresas solo tenían dos opciones, parar (inviable en muchos casos) o teletrabajar. El teletrabajo se ha impuesto en la nueva rutina. Superados los primeros obstáculos: como que cada trabajador dispusiera de ordenador y conexión a Internet en su domicilio, desvío de llamadas, formación y soporte informático en remoto, organización de reuniones y un largo etcétera, hemos demostrados que el teletrabajo funciona y que puede extenderse de cara al futuro. 

La parte positiva: una vez demostrado que funciona, el teletrabajo podría ser la clave para que las empresas faciliten y regulen la conciliación familiar. 

La parte negativa: dedicas más horas al teletrabajo de las que dedicarías si fuera trabajo presencial. 

La telemedicina

Los grandes hospitales del país ya contaban con la infraestructura necesaria para llevar a cabo consultas a distancia, especialmente cuando se trataba de interconsultas entre diferentes centros. Pero lo que era un servicio puntual se ha convertido en el día a día de los hospitales que se han visto forzados a sustituir las consultas presenciales por llamadas telefónicas para garantizar la seguridad de los pacientes. E incluso se han hecho seguimientos médicos mediante videoconferencias o a través de fotografías. Por ejemplo, el Servicio de Dermatología del hospital Vall d’Hebron ha realizado más de 3.500 visitas telemáticas durante la pandemia lo que ha permitido seguir detectando de forma precoz distintos tipos de cáncer de piel.

Los centros de atención primaria aún no han podido recuperar su actividad normal y siguen atendiendo a los pacientes de forma telefónica, solucionando sus dudas, haciendo el seguimiento de la medicación y, en los casos más vulnerables, con llamadas semanales de control para comprobar su estado de salud y sus necesidades.

Ya “no voy” a hacer la compra, “me conecto” para hacer la compra

Acostumbrados a ir al mercado, a ver y tocar la fruta, a elegir el pescado más fresco o el corte de ternera con menos grasa… Hemos dado el (gran) paso de hacer la compra desde el sofá en la nueva rutina, a través de las páginas web de los supermercados que ofrecen compra online o de empresas como Glovo, Just Eat, Uber Eats que te llevan la comida a domicilio. Pasar la tarde del viernes o la mañana del sábado haciendo la compra en un supermercado abarrotado de gente es ya impensable para muchas familias, especialmente para los seniors. La comodidad de recibir la compra en casa y, además, sin poner en riesgo tu salud, también forma parte de la “nueva normalidad”.

Los móviles sin internet son artículos de coleccionista

La situación que hemos superado y la amenaza de nuevos rebrotes está haciendo que en esta nueva rutina, incluso aquellos mayores más reticentes al uso de smartphones hayan decidido modernizarse y adentrarse en las pantallas táctiles y el uso de WhatsApp. 

La digitalización ha entrado prácticamente en todos los domicilios y poco a poco los seniors que no aún no estaban familiarizados con las nuevas tecnologías están empleándose a fondo para ponerse al día con todas aquellas aplicaciones que les van a facilitar su día a día. 

Por otro lado, también están ganando autonomía en el uso de las redes sociales, lo que les permite conocer y estar conectados a personas en su misma situación, descubrir empresas que ofrecen servicios médicos, organizan actividades culturales, etc. que pueden ser de su interés.

Anna Jounou

Anna Jounou

Estudiante de Publicidad, Relaciones Públicas y Marketing en la facultad de Blanquerna - Universitat Ramon Llull (Barcelona)

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