Carrito

Lo dicen las estadísticas, cada vez se renuncia más a las herencias.

Aunque parezca sorprendente es cierto y  los motivos pueden ser varios:

1.- Gastos e impuestos excesivos:

Una de las causas principales que nos puede llevar a tomar la decisión de renunciar a una herencia, son los gastos  e impuestos que conlleva toda la tramitación de un proceso hereditario.

Como es sabido, adquirir una herencia lleva aparejado el pago del impuesto de sucesiones y también puede ocasionar el pago del impuesto de plusvalía municipal en los inmuebles. Estos impuestos serán en función de la Comunidad Autónoma donde residía el fallecido – el causante-,  es decir que nos podemos encontrar que en determinadas regiones se pague un impuesto muy superior a otras , o que incluso no se llegue a pagar nada. El impuesto de sucesiones varía en función del parentesco que se tiene con el difunto, de tal manera que cuanto más lejano sea el parentesco, más se va a pagar.  Y lo mismo pasa con el patrimonio del heredero, cuanto mayor sea, más se paga por impuesto de sucesiones (no en todas las comunidades).

De esta manera, el impuesto entre parientes lejanos, por ejemplo, primos y no digamos ya entre extraños (vecinos), puede llegar a suponer cantidades muy importantes.

Si a esto hemos de añadir que no hubiere dinero en la herencia y los bienes son de difícil realización o dicho de otra manera, que no se pueden vender parar para tener dinero, nos encontraremos con que, si no disponemos de dinero propio, no podremos aceptar la herencia. Si a todo esto le añadimos los gastos que comporta la tramitación de una herencia, el problema se agrava.  De estos tendremos, los honorarios del notario en la escritura de aceptación de herencia, la minuta del abogado preparando la tramitación de la herencia, los honorarios del registro de la propiedad, en su caso, para la inscripción de los inmuebles, los honorarios del registro mercantil, en su caso, para inscribir las sociedades, tasaciones que tenemos que pedir para saber el valor de los bienes, tasas en tráfico para el cambio de nombre de los vehículos etc.

 

2.- Deudas de la herencia:

Cuando se acepta una herencia se adquiere todo el patrimonio del difunto, tanto activos como deudas que tuviere. De esta manera el heredero hace suyo el patrimonio de su difunto causante pero también tendrá que pagar las deudas que tenía en el momento de fallecer, incluso podríamos llegar al caso de tener que pagar más deudas que bienes que heredamos, lo que podemos evitar mediante la aceptación de la herencia a beneficio de inventario.

Para evitar este problema, lo primero que se tiene que hacer antes de aceptar una herencia, es averiguar muy bien los bienes del difunto y su valor, así como las deudas que tuviere. Y para evitar sorpresas, aceptar siempre a beneficio de inventario por si aparece alguna deuda que no conociéramos. Hecho esto,  si el importe de las deudas supera el importe de los bienes,  lo más aconsejable será renunciar a la herencia.

 

3.- Bienes de difícil realización:

Podemos encontrarnos el caso de que en una herencia haya suficientes bienes y que las deudas y gastos no superen los bienes del difunto. A simple vista es una buena herencia.

Pero nos encontramos que no podemos vender los bienes de la herencia para pagar estos gastos e impuestos. Imaginemos un señor que hereda 20 pisos y que cada uno de ellos tiene una hipoteca por la mitad de su valor.  Y además todos los pisos están alquilados. A la hora de pagar el impuesto de sucesiones (y el de plusvalía municipal), el heredero no podrá vender los pisos porque tienen inquilinos.  Y el banco probablemente no le dará más dinero porque ya están bastante hipotecados los pisos. La situación puede llegar a provocar la renuncia de la herencia, a pesar de existir un saldo del activo superior al pasivo.

 

4.- Ahorro de impuestos:

Otro motivo por lo que sería aconsejable renunciar a la herencia es para conseguir ahorro de impuestos. Como es sabido, cuanto más se gana más se paga, lo que lleva a decir que  cuanto más se divida la herencia menos alto será el impuesto total, y ello es debido a la progresividad del mismo. Si por ejemplo un señor renuncia a la herencia y pasa esta a sus cuatro hijos, estaremos dividiendo la masa hereditaria entre cuatro, de manera que la suma del impuesto de los cuatro hijos será inferior a lo que tenía que haber pagado el padre.

Y este efecto es mayor cuanto más lejano es el parentesco. Supongamos que estamos hablando de la herencia de un hermano que al renunciar pasa la herencia a sus tres hijos, es decir a los sobrinos: el ahorro de impuestos será mayor

 

 

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Alejandro Ebrat

Alejandro Ebrat

Nacido en Barcelona el 26 de febrero de 1.958, es licenciado en Derecho. Presidente de la Sección de Derecho Financiero y Tributario del Iltre Colegio de Abogados de Barcelona y Vicepresidente de la Asociación Catalana de Especialistas en Derecho de Sucesiones. Titular de despacho profesional en Barcelona. Profesor de máster en derecho por la UB y el ICAB. Conferenciante asiduo en Colegios y Asociaciones profesionales. Tertuliano en distintos programas televisivos y radiofónicos y a su vez columnista en diarios y revistas de difusión nacional sobre cuestiones asociadas a las herencias y a la tributación. También es autor de múltiples libros.

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