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Published: 26 marzo, 2021

Los pacientes con Alzheimer, víctimas olvidadas de esta crisis

En España, una de cada seis personas mayores de 65 años (16,7%)  y  un tercio de los mayores de 85 años (27,7%) padecen Alzheimer. Este colectivo, además, es el más vulnerable ante la COVID-19. “El confinamiento, las restricciones de la movilidad y los cambios de rutina han impactado de forma significativa en toda la población, pero mucho más en las personas con Alzheimer y en sus familias”, ha explicado Micheline Selmès, presidenta de la Fundación Alzheimer España (FAE) durante la presentación de la jornada online La Enfermedad de Alzheimer en tiempos de coronavirus, organizada por el Día Mundial de esta enfermedad.

Cómo afectó la pandemia en los pacientes

Desde los inicios de la crisis, las personas que sufrían Alzheimer han padecido una ruptura con la asistencia a los centros de día, terapias y rutinas, provocando así una disminución de su actividad social, física y cognitiva. "Esta desconexión ha generado un empeoramiento funcional -a nivel cognitivo y físico- en las personas con Alzheimer, provocando alteraciones conductuales y psicológicas y acelerando el avance de la enfermedad y su deterioro", ha señalado la presidenta de la FAE.

En la enfermedad del Alzheimer es común la apatía, agitación y la agresividad. Sin embargo, la aparición de nuevos síntomas o el empeoramiento de ellos , han sido un reto para sus familiares. A raíz de esta situación, la ansiedad, el enfado, el  insomnio y el estrés han aumentado notablemente. 

Problema ante la detección de la COVID-19

El hecho es que estos pacientes debido a los síntomas de deterioro cognitivo que padecen, les resulta más difícil comprender la enfermedad por coronavirus, qué está ocurriendo y cómo adaptarse a esta nueva situación. Si un pacientes con Alzheimer estuviera infectado de Covid-19, sería difícil detectarlo ya que ellos no reconocen los síntomas de la enfermedad. Se les dificulta expresar sus síntomas o cómo se sienten. A esto se les une, que el principal factor de riesgo genético para desarrollar la enfermedad del Alzheimer esporádica también desarrolla una infección mucho más grave, como un mayor índice de mortalidad.

"Aunque la Enfermedad de Alzheimer no conlleva por sí misma un aumento del riesgo de infección por COVID-19, la limitación en poder gestionar la información sobre el coronavirus, la menor capacidad para adaptarse a situaciones nuevas, y la dificultad para comprender y recordar las medidas higiénicas (lavado de manos, mascarilla, distancia social, etc.), aumenta el riesgo de contagio en estos pacientes", ha señalado el Dr. David Pérez, jefe de Servicio de Neurología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y patrono de la FAE.

Los pacientes con Alzheimer y sus cuidadores

"Estamos ante una de las peores crisis sanitarias de las últimas décadas. Una crisis que presenta además un acceso limitado a los servicios sanitarios por las limitaciones impuestas por la pandemia COVID-19", ha afirmado el Dr. David Pérez.

Las consultas médicas anuladas o realizadas vía teléfono han dificultado el acceso a los centros de salud, irrumpiendo los ensayos clínicos en pacientes con Alzheimer. Esto causa que los  cuidadores y pacientes tengan una mayor dificultad para tratar los trastornos de conducta vinculados con el deterioro cognitivo. Por lo tanto, para que el cuidador no se sienta desprotegido es necesario buscar soluciones para la falta de accesibilidad a los servicios sanitarios.

Según el Dr. Pérez, "el paciente con Enfermedad de Alzheimer y su cuidador son las víctimas olvidadas de esta crisis. Es responsabilidad de todos evitar el olvido de los pacientes crónicos y frágiles como los que sufren Enfermedad de Alzheimer". 

La estimulación cognitiva

Desde que empezó la pandemia, 200.000 familias con Alzheimer han dejado de recibir los servicios especializados presenciales y los cuidados a estas entidades. Es imprescindible que estas personas puedan acceder a distintas herramientas para mejorar el manejo de pacientes desde casa. La Fundación Alzheimer España (FAE) publicaba cada semana pautas y recursos para las familias. Circulares que se han ido actualizando con noticias e información relevante.

"Una vez que comenzó el confinamiento, y hasta tener preparados los recursos digitales adecuados, dimos continuidad al servicio de psicoestimulación mediante el intercambio periódico de ejercicios con la persona con Enfermedad de Alzheimer y con su familia. De esta forma, pudieron mantener -en la medida de lo posible- la estabilidad cognitiva, a la vez que estaban estimulados. Y así, se facilitaba la reincorporación normalizada a sus grupos de psicoestimulación en la Fundación Alzheimer España. En la actualidad, gracias a nuestra capacidad de transformación digital, mantenemos el servicio en modalidad online, que ha tenido una excelente acogida", ha indicado Esther Arnanz.

"Además, es muy recomendable que las personas con Alzheimer realicen actividades manuales y motoras, ya que ayudan a mantener su bienestar físico y emocional, así como a calmar la posible irritabilidad y/o agitación. Éstas deben ser actividades significativas y no infantilizantes, como oír música relajante o participar en pequeñas tareas, como doblar la ropa, ayudar con la limpieza, poner la mesa, etc.", ha concluido el experto de la FAE.

Por lo tanto, en estas circunstancias, se ha realizar diferentes actividades para que ayuden a tener una estabilidad cognitiva y así reducir el conjunto de síntomas neuropsiquiátricos (principalmente los estados de confusión y agitación) que pueden darse en las personas con Alzheimer.

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