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Published: 28 mayo, 2021

MORIR SIN TESTAMENTO

Es muy común la consulta en el despacho referente a qué pasa si te mueres sin testamento y la respuesta es muy sencilla: cuando fallece una persona sus bienes irán a parar a aquellos que la Ley dice, porque no se ha manifestado a quien se hubieran querido dejar a través de un testamento.

Y no solo eso, tampoco se podrá dar más a uno hijo que otro, dejar algo a los nietos, nombrar albaceas, prohibir disponer de los bienes hasta una determinada edad, poner condiciones a la herencia, etc. Heredarán todos los herederos por iguales partes y
nada más.

Problemas por no tener testamento

Cuando una persona fallece sin haber hecho testamento, serán los herederos legales los que se repartirán la herencia, a través del denominado “orden legal” de suceder y éstos son:

En primer lugar heredan los hijos, todos ellos por partes iguales. Da igual que el hijo sea adoptado, nacido de un matrimonio o fuera de este, reconocido o no, e incluso desconocido. Lo importante es que sea o se pueda demostrar que es hijo.

Cada grado de herederos es excluyente, es decir que si hay algún hijo, ya no heredarán los nietos, porque la herencia se acaba en cada escalón (en este caso es el escalón de los hijos). Otra cosa es que un hijo haya muerto con anterioridad al causante, en cuyo caso heredarán sus hijos (nietos) la parte del hijo premuerto.

Si en la herencia no hay hijos, heredarán los nietos y así sucesivamente hacia abajo (bajando escalones)

No todas las comunidades se rigen por la misma ley

En algunas Comunidades Autónomas, cuando en la herencia sin testamento concurre el cónyuge viudo junto con sus hijos, éste tiene otros derechos en la herencia, como por ejemplo parte o todo el usufructo de la herencia. Es el llamado usufructo viudal que genera situaciones bastante conflictivas, ya que ni los hijos ni el cónyuge tienen nada en concreto y no pueden vender los bienes. El cónyuge tiene el uso y las rentas de esos bienes pero no puede disponer de ellos, y los hijos tienen la propiedad pero tampoco pueden disponer de ella ni si quiera disfrutarla ni obtener rentas. Esto genera muchas tensiones en la familia ya que se dan situaciones rocambolescas en las que nos encontramos con hijos que lo único que esperan es el fallecimiento de ese padre o madre de avanzada edad, para poder ellos disponer de la plena propiedad de los bienes. Y no digamos situaciones, cada vez más comunes, en las que el cónyuge no es el padre o la madre de los hijos. Es decir una vez fallecido el progenitor coincidirán una persona con el usufructo, junto a los hijos del difunto que tendrán la propiedad y que nada tiene que ver con el usufructuario.

Si morimos sin descendencia, entonces heredarán los padres, si bien en muchas legislaciones autonómicas es el cónyuge el que pasa a ser segundo en la línea de sucesión por delante de los padres.

Si en la herencia no hay descendientes, ni ascendientes, ni cónyuge, entonces entrarán a heredar por línea colateral los hermanos y si no hay hermanos, los sobrinos y después los tíos y así sucesivamente hasta el cuarto grado.

Un problema importante que se genera cuando una persona fallece sin haber hecho testamento es que, si no tiene parientes cercanos de los que antes hemos citado, la herencia se la quedará la comunidad autónoma a la que pertenezca, por eso es muy recomendable hacer un testamento cuando no existen estos parientes, por lo menos a favor de personas afines, o instituciones benéficas, culturales, religiosas etc. Todo ello para evitar que acabe quedándose la herencia el Estado o la comunidad de autónoma.

Trámites

Otro tema perjudicial en la herencia sin testamento es el concerniente a los trámites que hay que efectuar. En aquellas herencias que existe testamento ya se sabe quiénes van a ser los herederos y el trámite es relativamente sencillo, pero en las herencias que no existe testamento, lo primero que se tiene que hacer es una declaración ante el notario para decretar cuáles son los parientes más cercanos con derecho a heredar, es lo que se llama la declaración “ab intestato”. En esta declaración tendrán que acudir testigos que manifiesten que saben quiénes son los parientes del fallecido.

Una vez hecho este trámite se tiene que llamar a estos posibles herederos para que manifiesten si desean o no aceptar la herencia. Es decir, los trámites y los pasos a seguir en una herencia sin testamento siempre son más complejos y más costosos que en caso de que el testamento exista.

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