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Published: 7 junio, 2021

¿Por qué es muy conveniente preparar nuestra herencia?

Existen una serie de razones fundamentales por las que es muy conveniente preparar nuestra herencia. La programación sucesoria no se puede hacer a prisa y corriendo o decidirla en el último momento ante la presencia del Notario. Se debe hacer una programación hereditaria profundamente meditada, poniendo encima de la mesa todos los temas familiares, económicos y legales, que puedan tener trascendencia en nuestro diseño testamentario. Las razones principales que motivan esta preparación, son:

1.- La designación de donde irá a parar nuestro patrimonio

Cuando una persona fallece, sus bienes irán hacia aquellas personas que ésta haya designado en su testamento. De ahí la importancia de hacer testamento, ya que será a través de éste donde diseñaremos el tránsito de nuestros bienes, en la forma que queramos y a las personas que hayamos designado. Lo más normal será dejar herederos a nuestros hijos y cónyuges, y si no tenemos, pues a los familiares más queridos y a falta de éstos, podemos dejar la herencia a amigos, instituciones benéficas, la Iglesia, asociaciones sin ánimo de lucro, etc.   En cuanto a la forma, a través del testamento podemos establecer condiciones (que un hijo no herede hasta una determinada edad, por ejemplo), modos, cargas y obligaciones (pagar una renta mensual al cónyuge, etc).

En cambio, si fallecemos sin testamento, la herencia irá a parar a las personas que la ley diga – ya que nosotros no hemos dicho nada- pese a que en muchas ocasiones no es realmente lo que quería el difunto.  Si fallecemos conviviendo con una pareja de hecho, ésta adquiere los mismos derechos que un cónyuge y por tanto tendrá derechos hereditarios (en determinadas Comunidades Autónomas) y por tanto heredará lo que le corresponda, pese que, a lo mejor, no era lo que queríamos. Si por ejemplo fallecemos sin cónyuge e hijos, heredarán nuestros hermanos por partes iguales, aunque hayamos tenido muy mala relación con alguno de ellos.

2.- Evitar problemas familiares

En las herencias sin testamentos, la masa hereditaria pasará a los herederos legales, por ejemplo a los hijos. Todo a todos y sin condición ni norma alguna. Es decir, heredarán todo nuestros hijos por iguales partes y si son mayores de dieciocho años, ya podrán hacer lo que les venga en gana. Este reparto de la herencia es el peor de todos ya que los herederos tendrán que repartir y partir y adjudicarse los bienes de la herencia, que es el motivo de conflicto numero uno en las herencias. Por otro lado, el cónyuge heredará la parte que legalmente le corresponda, que en la mayoría de Comunidades Autónomas se ciñe a una parte del usufructo de la herencia, lo que conlleva problemas habitualmente con los propietarios -normalmente los hijos- ya que ambos, hijos y cónyuge, están privados de la posibilidad de disponer de los bienes.

Con el diseño testamentario podremos repartir la herencia atribuyendo determinados bienes al cónyuge y a los hijos, o imponiendo condiciones a todos en la manera de repartirse la herencia, de esta manera evitaremos problemas y discusiones entre ellos y podremos evitar el usufructo viudal tan problemático.

3.- Ahorro de impuestos

El impuesto de sucesiones es uno de los más “agradecidos” a la hora de hacer una planificación fiscal. A través de un buen diseño podemos evitar una parte, más o menos importante, del Impuesto de Sucesiones. Sin testamento, los herederos tendrán que pagar el impuesto por iguales partes ya que no se ha hecho previsión alguna. A través del testamento podremos evitar una herencia pague dos veces, podremos reducir en un 95% o más el impuesto en las empresas familiares, podremos proteger los inmuebles dedicados al arrendamiento, etc.

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